Dejar fluir no es quedarse
pasivamente esperando, no es dejarse estar, no es no hacer nada.
Tenemos que aceptar, que es dejar
ser lo que debe ser, abandonar el control, el apego, los miedos, dejar de aferrarnos,
dejar de obsesionarnos. Rendirnos a las manos de Dios, soltar nuestros deseos,
nuestro amor y confiar en la sabiduría divina.
La aceptación de que lo que se
está manifestando ahora aunque no comprendamos, y nos parezca que no es justo, y
que no es lo que deseamos, tiene su razón de ser, todo tiene un porque y para
que. Fluir es aceptar y dejar de ver lo cercano, dejar de ver el árbol y
comenzar a ver el bosque, comenzar a ver lo grande, lo hermoso.
Y no quedarnos pasivamente
esperando, no dejarnos estar, tenemos que hacer lo que debemos hacer, acciones
para generar nuestros deseos, trabajar en nosotros, trascender, amar de
verdad... Ser cada día lo que somos. Ser Luz y Amor.
almasgemelasqueseunen


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