Es
común que nos obsesionemos por los bienes materiales, olvidando la importancia
de fortalecer nuestra riqueza interior. La fuerza espiritual es imprescindible
para sobrellevar los momentos difíciles, ya que nos da la valentía necesaria
para enfrentar nuestras debilidades. También nos alienta a levantarnos de un
fracaso, nos da serenidad para comprender y perdonar, remedio para cicatrizar
heridas y aliviar dolores.
Y
lo que es más importante: nos dota de la sensibilidad necesaria para descubrir
el incomparable bienestar que sentimos al ser solidarios.
Si
fortalecemos nuestro espíritu nos sentimos más preparados y con más defensas
para enfrentar la adversidad y, al mismo tiempo, más abiertos para disfrutar
plenamente de los sentimientos honestos y puros.
Obviamente,
no faltará quien opine que esto es puro teoría, que no es apto para el mundo de
hoy o que es muy fácil ponerlo en práctica si no se tiene problemas... Pero,
nos guste o no, siempre existe alguna dificultad y si no, la inventamos. El
secreto para solucionar los problemas está en descubrir en cada uno de ellos un
desafío y una oportunidad para crecer.
Antonio Mateo Allende


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