Hay cosas que tú eliges y cosas que te eligen a ti.
Las últimas suelen ser más importantes, porque, como tal vez pensaría la Maga,
son la mano del destino. Por eso andamos a veces en la vida como en un juego de
niños, persiguiendo sueños desconocidos por inercia, encontrándonos
inesperadamente en situaciones que no acabamos de comprender, como si
recorriésemos los senderos de un mándala laberíntico sin saber a ciencia cierta
qué aguarda tras la siguiente esquina…
Porque no se puede comprender lo que está lleno de
contradicciones. Paradojas absurdas, como la fuerza que atrae y repele a dos
espíritus opuestos o el ilógico empeño de los enamorados por traspasar la
esencia del otro y apoderarse de ella.
Por suerte, no todo tiene que estar construido
sobre razones y, de vez en cuando, sería positivo entender los sentimientos
como una forma más de comprender la realidad. Aceptar lo que vivimos. Simplemente,
sin temor a esa palabra.
Julio Cortázar


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