Vivir, sintiendo que la vida es breve, y que hay que amar,
porque el amor es gozo. Vivir en los pronombres, como dijo el poeta; de persona
a persona.
Y hay que vivir. Sin pensar vanamente en lo que fue, lo que
pudo haber sido, lo que será. Tan sólo dominamos el instante, que ya es ayer. Y
hay que vivir. Poniendo en un segundo el alma eterna. Lo fugaz es tan bello que
deslumbra; tan bello que no sabes definirlo, tan bello que desgarra.
Y hay que vivir. Sin grandes aspavientos, sin apegos, sin
demasiados miedos, sin certezas, sin pantallas que oculten lo que somos.
Difícil ocultar que somos polvo, tal vez enamorado, pero
polvo.
Vivir. Con los brazos abiertos, para abrazar.
Con las puertas abiertas, para acoger. Con las sandalias
puestas, para partir.
Vivir y caminar. Vivir y ser. Vivir y amar. Vivir y compartir.


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