El amor no es una palabra, no es una acción, no se define, no
se limita. Como una certeza evidente se impone sin condiciones.
El amor es aceptación, recepción, respeto, confianza,
abandono, adoración y gratitud.
El amor es integral, definitivo, absoluto. Hace crecer. Es
una promesa de plenitud y de eternidad.
El amor me hace sentir tu existencia, esperarte pacientemente
y reconocerte.
El amor se ha convertido en ti, tu voz, tu rostro, tu nombre,
tu carne, tu espíritu y tu alma.
El amor no existe sin ti, sin nosotros, sin nuestra amarra;
sin dar ni sin recibir.
El amor nos atraviesa y se extiende más allá de nosotros. Nos
hace pertenecer sin posesión y darnos sin perdernos.
Amor es lo que se da sin esperanza de regreso. Es la
manifestación de lo sublime, la belleza pura e invisible, lo que nos hace
bellos.
El amor es el comienzo y el fin, la esencia de todo lo que
nos anima, sus raíces se extienden en nosotros hasta el infinito.
En fin, el amor nos lleva del éxtasis total a la serenidad
del alma.


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