Lo más importante de todo ser, es su esencia; cada esencia es única e irreemplazable.
Cuando hablamos de esencia estamos hablando de ese diminuto soplido de Dios, que en su inmenso amor crea para cada ser, un espíritu único. Cada uno de nosotros somos, una pequeña extensión del amor de Dios, una pequeña extensión de su esencia.
Todos nos conectamos con nuestro espíritu de forma imperceptible para, nuestro razonamiento terrenal.
LOS OJOS DEL ALMA evoca a esa conexión entre nuestro cuerpo físico y nuestro espíritu.
"En un mundo material pensáis que el cuerpo tiene
espíritu, pero nosotros consideramos que el espíritu tiene cuerpo.
Los ojos materiales son verdaderamente las ventanas del alma nacida del
espíritu. El espíritu es el arquitecto, la mente es el constructor,
el cuerpo es el edificio material.
La mente domina universalmente a la materia, así como a su vez
responde al supercontrol último del espíritu. Y en el hombre mortal,
sólo la mente que se somete libremente a la dirección del espíritu
puede esperar sobrevivir la existencia mortal espacio-temporal como
hijo inmortal del mundo espiritual eterno del Supremo, el Último y el
Absoluto: el Infinito"


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