Qué vivas avivado de amores sanos, y no tóxicos, de amores
independientes y entregados, no dependientes y demandantes.
Qué vivas avivado de amores desprendidos, y no posesivos; con el
sosiego como libertador, y no con la histeria como carcelero. Qué vivas avivado
de ese amor que perdura en el continuo florecimiento de las flores, o emerge
cual loto; no de ese que dura lo que una flor o la lectura de un poema.
Qué vivas avivado de ese amor que se revela mostrando ser un rico y
acaudalado amar, y no un mísero querer.
Qué tu amor sea un amor motivado, con entrega, sano hasta los huesos; y
no desmotivado, sin entrega, doliente.
Qué tu amor sea libre, de veracidad, de esencia; y no de contrato, de
formalidad, de apariencia.
Qué tu amor sea natural y superior… caliente, lleno y cercano; y no
social y egótico… frío, vacío y distante.
Qué te veas avivado de eso que pocos reconocen aún como amor pero que
es un afortunado desprendimiento de abundancias; y no de esos que muchos llaman
amor pero que es un cúmulo de carencias.
Jeevan Mukti


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