A veces, el error es mirar lo de ayer con los ojos de hoy,
querer que las cosas vuelvan a ser igual cuando tú ya no eres el mismo, como si
se pudieran reciclar los suspiros o dar un mismo beso por segunda vez.
Los mudos no gritan, los sordos no ven la música. Con las
cinco letras que se escribe “tarde” no puedes escribir “ahora”. El amor que se
fue para siempre, ese ya nunca vuelve.


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