"Ensayar el final cien veces, mil veces, hasta que
terminar sea el comienzo, hasta que poner punto final se convierta en inicio y
no duela más. Ensayar el final sin temor a hacerlo, sin temor a llorar, sin
temor a olvidar, sin temor a cerrar la puerta. Cerrar la puerta y abrir diez
ventanas, cortinas, balcones. Ensayar el final hasta que ya no haya uno, hasta
que llorar se convierta en risa y estirar los brazos sea un abrazo. Ensayar el final
hasta que la eternidad nos abrace, hasta estar juntos sin fin."
Mercedes Reyes Arteaga


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